¿Quién dijo que todo está perdido?yo vengo a ofrecer mi corazón,
tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
No será tan fácil, ya sé qué pasa,
no será tan simple como pensaba,
como abrir el pecho y sacar el alma,
una cuchillada del amor.
Luna de los pobres siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón,
como un documento inalterableyo
vengo a ofrecer mi corazón.
Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo, y me darás algo,
algo que me alivie un poco más.
Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y hablo de países y de esperanzas,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo de cambiar ésta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar, nomás.
¿Quién dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Para empezar, hablemos de los que mueren...,
Recordar a un hombre equivale a salvarlo a resucitarlo, tal ves así expliquemos esa urgente necesidad de resucitar, de salvar a todas aquellas personas, que aún desaparecidos en el tiempo, en la historia regresan como fantasmas del pasado, que tocan punzando frágilmente la conciencia, la despiertan, la acusan, y sin que acaso podamos darnos cuenta ya estamos dirigidos, en camino de utopias de sueños, despolvando los rincones que se hicieron, para convertirlos en nuestros.... y obstinados por hacer resucitar la vida y otros demonios..,
Que se abra la Tertulia....!!
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